Desconozco el patrón que siguen las grandes
cadenas de cine, pero en el caso de Yelmo, su política con la publicidad es
bastante exagerada. A partir de la hora inicial de proyección, se escapan fácilmente 15
minutos entre trailers y anuncios. Los primeros ocupan la mayor parte del
tiempo, lo cual se agradece por ser más entretenidos, pero sigue pesando
demasiado. Los días que hay mucha cola y no llegas con anticipación bien,
porque vas sin miedo a entrar tarde en la sala. Los días que hay cuatro gatos,
es decir, casi siempre que no es fiesta del cine, toca esperar. En el caso de
la escapada a ver Déjame salir (Get Out), tocó tragarse una maratón de trailers
de películas del mismo género: terror y suspense.
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viernes, 9 de junio de 2017
sábado, 4 de febrero de 2017
Resident Evil 4 y su jugabilidad... ¿desfasada?
El pasado verano, al igual que estas navidades, la PlayStation Store puso multitud de artículos en rebajas. No pude resistirme cuando vi la versión remasterizada de Resident Evil 4. Un juego que había completado cientos de veces en mis tiempos mozos de pre-púber en PS2. Tenía muchas ganas de volverlo a jugar, incluso aunque ya me lo supiese de memoria después de tantas horas dedicas. Sentía mucha curiosidad por ver qué me parecía con otra mentalidad, otra edad y con el insondable paso del tiempo.
viernes, 23 de diciembre de 2016
El Resplandor (Stanley Kubrick)
Cuando me preguntan por mi género favorito siempre digo que no tengo ninguno predilecto.
Tampoco le hago ascos a ninguno, ni a la comedia por infravalorada que esté. En
cambio, sí que considero que hay uno con un potencial especial, no voy a decir
superior, pero sí el más interesante. Hablo del cine de terror, cuyo medio -el
miedo- no solo sirve para horrorizarnos, sino también para transmitirnos
mensajes e historias. Como cualquier otro género desde luego, pero por
desgracia nunca se ha sacado suficiente provecho. Las películas de terror buscan
el susto (que no el miedo) y crear monstruos con el peor aspecto posible.
Cuando dan importancia a la narrativa, se centran en pobres giros argumentales
y poco más. Lo triste es el vacío hacia el género, relegado a producciones más
comerciales que solo ofrecen carruseles de tópicos, quedando en el olvido las
posibilidades de una buena película de terror. Por suerte siempre hay, o hubo,
quien quiso probar la experiencia, explorar los mecanismos del género. Ese
alguien fue Stanley Kubrick, quien a pesar de su corta filmografía, no cesó en
su empeño de experimentar con cualquier género.
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