Se preguntaba Jed
Pressgrove en Game Bias por qué la gran mayoría de análisis sobre Everybody’s
Gone to the Rapture no decían ni pío sobre sus temas religiosos y espirituales.
Era 2015 y aunque viniese un estudio a darte
bofetadas y a “sugerirte” a punta de pistola aquellos temas que puedes
comentar en un escrito, las críticas seguían ancladas a la base de tratar toda
obra como otro artilugio tecnológico.

