Ante la imposibilidad de nutrir el blog con
entradas sobre todo lo que veo, no queda otra que abrir un cajón de sastre para
tener la oportunidad de recomendar aquellas películas de interés y de fusilar
aquellos obstáculos a evitar. Además así puedo esbozar ciertas pinceladas que
me apetece escribir sin necesidad de preocuparme por la brevedad de la reseña.
Por otro lado, en aquellas películas con entrada, me limitaré a enlazarla.

martes, 30 de mayo de 2017
martes, 23 de mayo de 2017
Silent Hill (La peli)
Se puede pensar que el principal problema de
las películas basadas en videojuegos es que parten de historias mediocres,
simples o insustanciales (Resident Evil, Prince of Persia, Doom, etc.). Pero no
es excusa. Aunque el cine nos parezca hoy en día un medio dedicado a contar
historias, la narrativa no tiene por qué basarse siempre en historias
elaboradas y el guión más simple -o incluso malo- puede dar lugar a una gran
película. Otro incoveniente puede ser los bajos valores de producción al que
acostumbran estas adaptaciones, en comparación con otros proyectos comerciales
con abundantes escenas de acción y efectos especiales. De nuevo, no hay excusa:
Tomb Raider, Prince of Persia o Assassin's Creed, que cuentan con presupuestos
altísimos y repartos plagados de estrellas, tampoco han logrado convencernos de
que pueda extraerse algo bueno de un videojuego.
jueves, 18 de mayo de 2017
Metal Gear Solid 2: Sons of Liberty (Psé)
Es muy fácil hablar a toro pasado. Acribillar
un título como Metal Gear Solid 2: Sons of Liberty es tan fácil como poner en el punto de mira a
sus constantes y alargadas escenas de vídeo. Claro que, eran otros tiempos.
Aquellos donde no se sabía muy bien cómo contar una historia y ante la duda,
nos mostraban una película cortada en pedazos para intercalar los segmentos
jugables. Aunque por mucho que Kojima remase por el camino equivocado, no se le
pueden negar sus méritos y aciertos a la hora de importar la influencia
cinematográfica.
miércoles, 10 de mayo de 2017
¿Dónde está la casa de mi amigo? (Abbas Kiarostami)
Una afición reciente del diario El País
consiste en su artículo semanal despotricando contra la juventud. Desde la
crítica por no tener unos valores y costumbres propios de los años 50 hasta el
clásico “cualquier tiempo pasado fue mejor”. No falta a la cita la detracción
hacia internet y las nuevas tecnologías. Gente mayor incapaz de comprender un
cambio generacional. Pero no alcemos la voz: dentro de unos años, será nuestro
turno. Diremos que cómo es posible que los críos jueguen con las tablets en
lugar de con los playmobils. Tendremos a nuestro Pérez-Reverte con su columna
semanal analizando la pérdida de tradiciones que suponen nuestros
descendientes.
Ahmed, el niño protagonista de ¿Dónde está la
casa de mi amigo?, soporta un tedioso sermón de su abuelo: que si falta de
disciplina, que si no te quejes porque en mis tiempos mi padre me pegaba todos
los días, que si a dónde vamos a parar con estos niños mocosos, etc. Tras ver
esta película, es difícil no pensar en la imagen de este anciano cascarrabias
cuando uno lee los artículos de El País anteriormente mencionados.
miércoles, 3 de mayo de 2017
Life is Strange
La ambientación teen que propone Life is
Strange daría una enorme pereza en una serie o película. De hecho, su
presentación parece que encaja mejor en estos medios. Porque en los videojuegos estamos
acostumbrados a guerras, apocalipsis, distopías y aventuras. Pero no a que nos
hablen de la vida misma. Si un videojuego se ambienta en un instituto, nos
sobra tiempo para convertirlo en un RPG con sus mazmorras y enemigos (Persona),
e incluso hemos llegado al extremo de convertir la temática en un GTA (Canis
Canem Edit). De forma que es un alivio que Life is Strange ofrezca una
vertiente más realista, sin misiones metidas con calzador, sin rastro de la
violencia inherente del videojuego.
Ahora bien, a pesar de sus aciertos, no puedo
dejar pasar sus múltiples tropiezos, sinónimo de que todavía queda camino por
recorrer. Una experiencia como Life is Strange es bienvenida, pero tengo que
plantear las siguientes cuestiones.
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